Un proceso claro para mejorar suelo, agua y producción
Cada predio es distinto. Por eso no aplicamos recetas generales.
Trabajamos con un proceso en cuatro etapas que nos permite entender el terreno, diseñarlo correctamente y asegurar que funcione en el tiempo.
Diagnóstico
Primero entendemos el terreno
Analizamos cómo se comporta el agua, dónde hay compactación o erosión y qué zonas requieren intervención.
Cuando el predio lo necesita, realizamos fotos con dron para visualizar pendientes, escorrentías y microcuencas con mayor precisión.
A partir de este análisis definimos qué estrategias son adecuadas y si es conveniente integrar soluciones vegetativas en puntos clave.
No proponemos nada sin antes entender el sistema.
Diseño
Trazamos la estrategia
Con la información del diagnóstico desarrollamos un diseño adaptado al predio:
Organización del terreno según topografía
Trazos estratégicos para mejorar infiltración
Ubicación de intervenciones clave
Integración con ganadería o agricultura existente
Se integra un levantamiento topográfico con dron si es necesario
El diseño convierte el análisis en estructura.
Implementación
Llevamos el diseño al campo
Acompañamos la ejecución para asegurar que el trabajo se realice correctamente:
Marcado en campo
Establecimiento de intervenciones vegetativas
Ajustes prácticos durante la instalación
Integración con las actividades productivas del predio
La correcta implementación determina el resultado.
Monitoreo
Evaluamos y ajustamos
Un sistema productivo cambia con el tiempo.
Por eso evaluamos:
Respuesta del suelo
Comportamiento del agua
Cobertura vegetal
Resultados productivos
Si es necesario, se realizan ajustes para asegurar que el sistema evolucione de forma estable.
Nuestro enfoque
No vendemos soluciones aisladas.
Diseñamos sistemas que mejoran la funcionalidad del terreno a largo plazo.
El objetivo es que el agua infiltre, el suelo se fortalezca y la producción sea más resiliente.
Si deseas evaluar tu predio y conocer qué estrategia se adapta mejor a tus condiciones: